Durante siglos, la historia se ha repetido, diluyendo la originalidad en un ciclo interminable de revivals y commodities. Lo que una vez fue revolucionario se convierte en eco de un pasado glorioso, donde lo "nuevo" es simplemente una copia de lo ya vivido.
En una sociedad occidental sofisticada, con logros y derechos largamente adquiridos, ¿tiene sentido una reforma revolucionaria? ¿Qué podemos mejorar realmente? ¿Qué ha cambiado? ¿Hacia dónde nos dirigimos?
Nuestra cultura, arraigada en valores tradicionales, se enfrenta a una creciente pérdida de espiritualidad genuina. Nuevos valores, adaptaciones de ideas exóticas o reinterpretaciones cinematográficas reviven viejos pensamientos, invitándonos a examinar nuestro entorno y criticar constructivamente la sociedad, los principios y los valores, buscando alinearlos con el ser humano.
El ser humano: el centro olvidado
Hemos olvidado poner al ser humano en el centro de nuestros pensamientos y estrategias. La sociedad actual fomenta la independencia, los logros individuales, la formación personal y la autoayuda, priorizando la supervivencia individual.
Esta cultura engendra soledad, egoísmo, frustración, competitividad y estrés, derivando en patologías que nos alejan aún más de nosotros mismos.
El ser humano es un ser social que anhela sentirse valorado y en comunión con sus semejantes. Definimos nuestro éxito en función del impacto que tenemos en los demás. El éxito genuino debe ir acompañado de reconocimiento, ya sea económico o de cualquier otra índole que nos haga sentir valiosos.
Esta realidad se refleja en cada estructura social, calando hondo en nuestra alma y normalizando sensaciones y experiencias que se integran en nuestra estructura cerebral y moral.
No estamos solos
La sociedad está cambiando. No hemos venido a revolucionar nada ni a destruir el orden establecido. Tampoco a proclamar un pensamiento novedoso que impulse a la humanidad. Si esto era lo que esperabas, te equivocaste de época. Pero si crees que vamos a seguir aceptando esta realidad sin cuestionarla, es que aún no nos conoces.
El ser humano como centro de todo
Ha llegado el momento de preguntarte "¿Qué quieres ser de mayor?" y dejar de lado la excusa de que no puedes cambiar la sociedad o solucionar el hambre en el mundo.
Estamos rodeados de premisas simplistas sobre el éxito: yates, coches, riquezas... Profetas de una "buena vida" definida por el deseo. Si esto es lo que buscas, deja de leer y corre a seminarios que prometen hacerte rico en un mes invirtiendo cien euros y haciendo doscientos burpees al día.
No se trata de aceptar lo inaceptable, sino de redefinir el éxito, agradecer lo que tenemos y ser generosos con los demás. En todo camino, debemos vislumbrar el final y tener claro el objetivo, pero sin olvidar cada paso, pues en cada uno reside la posibilidad de rendirse.
Actuar local, pensar global
Bajo esta premisa, podemos "cambiar el mundo". Todos aspiramos a la mayor riqueza y al mayor logro. Aquí es donde debemos aportar nuestro grano de arena: pensar global, actuar local. Acciones que parecen pequeñas son el primer paso para contribuir y dar valor al por qué hacemos las cosas, no a lo que vendemos.
Valores honestos como estos deben impulsar empresas que se llenan la boca hablando de RSC, mientras sus empleados sufren estrés por maltrato, objetivos imposibles, sueldos precarios y la búsqueda egoísta de riqueza.
¿Eres feliz en tu trabajo?
Me detengo aquí y te pregunto: ¿Eres feliz en tu trabajo? ¿Te sientes valorado? ¿Te gusta ir a trabajar sabiendo que un tercio de tu día estará dedicado a ello? ¿Cuántas personas conoces que solo hablan de lo mal que lo pasan en su entorno laboral?
¿Has asumido que esta es la "normalidad"?
¿Eres consciente de que has asumido que todo esto es lo normal para ti y tu entorno? ¿Has aceptado cargar con este dolor y creer que siempre será así porque es "lo que hay"? ¿Esta es la realidad que se refuerza en cada interacción humana, profesional, de amistad o familiar?
Valhal·la: el ser humano por encima de todo
Cuando decidí hablar de esto con mis socios y amigos, tuvimos claro que el ser humano está por encima de todo, incluso de la idea que dio origen a Valhal·la. No podía ser solo un concepto filosófico, sino que debía llegar hasta el último rincón de lo que hiciéramos, articulando cada uno de nuestros pensamientos.
Líbranos del mal
Si has llegado hasta aquí, es el momento de pedirte algo a cambio. ¿Pensabas que esto era un manifiesto sin más?
Esta es tu oportunidad de aportar tu grano de arena, de centrarte en el por qué y no en el qué. Te invitamos a formar parte de Valhal·la, para que puedas mostrar al mundo nuestra filosofía y acciones.
Valhal·la te representa
Queremos que Valhal·la te represente mucho más allá de un estilo de vida surfero o skater. No se trata solo de ecología y materiales sostenibles, ni de delegar la fabricación a países con derechos humanos vulnerados.
Es un cambio de paradigma donde todo ocurre con honestidad y transparencia, tal y como lo harías tú. Queremos que sientas orgullo cada vez que lleves una de nuestras prendas.
Únete a nosotros
No se trata de aceptar lo inaceptable, sino de redefinir el éxito, agradecer lo que tenemos y ser generosos con los demás. Juntos, podemos construir un mundo donde el ser humano esté en el centro de todo.
¿Te apuntas a la Revolución Consciente?
El ser humano
como centro de todo.
como centro de todo.